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La fuga de Logan

14/12/2016 - Distopías
La fuga de Logan

Una distopía clásica dentro del género de ciencia ficción. Un futuro en el que la humanidad se ha recluido en una ciudad futurista que proporciona a sus habitantes todo lo que necesitan, pero con un precio: su propia vida.

(y a partir de aquí spoilers…)

De primero de distopía.

Y es que esta película cumple todos requisitos básicos de una distopía: en un futuro lejano la humanidad se ha destruido casi por completo, y, habiendo dejando inhabitable el planeta, los pocos supervivientes se han recluido en una ciudad cúpula manejada por un gran ordenador que les proporciona todo lo necesario para vivir sin preocupaciones y disfrutando de todos los placeres posibles hasta los 30 años (20 en la novela original), edad a la que los habitantes de la ciudad deben participar en la ceremonia del carrousel para “reciclarse” y, supuestamente, volver a nacer.

En este punto la película sorprende por la modernidad con la que trata temas como la libertad sexual o la clonación.

Es una película de los años 70, época de oro de las distopías, y eso se nota en todo, desde el vestuario a unos efectos especiales que han envejecido muy mal (el robot Box es sencillamente sonrojante) a pesar que en su momento ganaron un Óscar. Como curiosidad los interiores de la ciudad se grabaron en un centro comercial, cosa que es evidente en ciertos planos.

Pero estos pequeños defectos mejoran en la segunda parte de la película, una vez que los protagonistas abandonan la cúpula y encuentran en una ciudad de Washington post-apocalíptica al gran Peter Ustinov haciendo el papel de un humano superviviente y anciano, cosa que hace comprender a los protagonistas que les queda más de la mitad de sus vidas por vivir.

 

Nuestro héroe

Logan está interpretado por el hombre de moda en aquella en aquella época: Michael York, que pese a que siempre me da la sensación de interpretar todos los papeles igual, aquí no lo hace mal.

Es el personaje que más cambios experimenta durante la película ya que pasa de ser un “vigilante” que persigue a los “corredores” (los habitantes que han alcanzado la edad crítica y se resisten a asistir al carrousel), a ser un “corredor” cuando, tras conocer a Jessica 6, y saber que existe algo llamado “santuario” se le encomienda convertirse en uno para destruirlo. Para hacer más creíble dicha conversión se le hace envejecer y la gema de la palma de la mano pierde su luz en consecuencia.

Tras esta infiltración empieza a pensar por sí mismo y decide fugarse con Jessica en busca del “santuario”, siendo perseguido a partir de ese momento por su antiguo compañero Francis 7. Hasta que consiguen escapar, descubrir el mundo exterior y volver a la cúpula para liberar al resto de la humanidad.

Resumiendo

Es una película imprescindible, independientemente de su calidad, que no es poca y que se ve perjudicada por ciertos aspectos como los efectos de la época, la interpretación de Michael York o las incoherencias argumentales. También partimos de un libro no muy bien escrito y con buenas ideas mal llevadas a cabo.

Quizá ese rumoreado remake, ya sea en forma de película o serie (ya existe una serie que fue cancelada antes de acabar su primera temporada), haría justicia a esta película, siempre que no se pongan creativos y exploten bien los muchos elementos de ciencia ficción clásica que tienen disponibles.

 

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